En este otro post te hablábamos de la transición de roles, de persona voluntaria a socia, dentro de una misma organización. Pero también puede darse el proceso contrario. Una persona socia decide hacerse voluntaria de la organización. Ocurre cuando alguien que inicialmente tenía un rol más pasivo, distante o puramente financiero, descubre que dispone de tiempo o de una habilidad específica que quiere poner al servicio directo de la entidad.
Al igual que el post mencionado, presentamos una serie de casos prácticos que ejemplifican estas transiciones y que ayudan a comprender cómo ejecutarlas.
Caso A: El socio de cuota que se jubila (Ganancia de tiempo)
El escenario: un/a socio/a de una ONG desde hace 10 años que para apoyar la causa paga 50€ anuales, pero su trabajo nunca le dejó tiempo para asistir a las actividades.
La transición: cuando se jubila dispone de tiempo libre y busca mantenerse activo por lo que se apunta al equipo de voluntarios/as de acción de la entidad y participar en las actividades. Sigue siendo socio/a (paga su cuota), pero activa su rol de voluntario/a.
Caso B: El socio que aporta su «know-how» (Voluntariado profesional / Pro-bono)
El escenario: un/a socio/a de una entidad que es informático/a de profesión lee en un comunicado de la asociación que el ordenador se ha roto y que la base de datos es un caos.
La transición: esta persona se ofrece como voluntario/a puntual para reorganizar el sistema informático y formar a la junta. Pasa de ser una socio/a pasivo/a a una persona voluntaria experta para un proyecto con fecha de caducidad.
Caso C: La «bajada» voluntaria de la Junta por agotamiento
El escenario: el presidente de la asociación (voluntario de gestión) siente está cansado de la gestión y la burocracia administrativa y esto afecta de manera personal.
La transición: en las elecciones decide no presentarse a la reelección para liberar carga mental. Vuelve a ser un socio/a ordinario de la entidad, pero se ofrece para seguir ayudando en determinadas actividades como voluntario/a.




