La actividad voluntaria puede ser muy satisfactoria pero al mismo tiempo y, como contamos en el artículo Límites saludables para el autocuidado de las personas voluntarias, también puede llevar a situación de estrés, ansiedad o frustración que harán que aparezca la desmotivación.
Con el fin de que no se llegue al extremo de abandono de la actividad voluntaria es importante tener en cuenta una serie de cuidados personales para la gestión emocional:
- Todas las emociones son válidas: hay que tener en cuenta que la actividad voluntaria nos puede generar una tremenda alegría y sensación de bienestar pero que también es posible que se den situaciones que nos lleven al enfado, la tristeza o la frustración. Las personas voluntarias deben identificar esos estados de ánimo para poder abordarlos de manera saludable.
- Compartir la experiencia: hablar de la actividad voluntaria con otras personas implicadas en el mismo proyecto puede resultar de ayuda para poder resolver determinadas situaciones o valorar la importancia de determinados acontecimientos.
- Buscar apoyo: en caso de que las emociones más negativas se alarguen en el tiempo y no se puedan gestionar de manera autónoma. Pedir ayuda y consejo no es fracasar si no querer avanzar. En casos más agudos hablar con las personas responsables de la entidad y solicitar ayuda profesional si fuera necesario.
- Sigue con tu vida: la actividad voluntaria es algo que suma y no que resta. Está comprobado que las personas que abandonan determinadas actividades personales (no asistir a una comida, dejar el gimnasio, modificar horarios familiares, etc.) terminan desvinculándose ya que su compromiso se convierte en una carga. Es necesario compatibilizar y mantener hábitos y rutinas.
- Priorizar lo positivo: pensar en aquellas cuestiones que generan emociones de bienestar ayuda a superar etapas más complicadas y refuerza y recuerda el por qué de participar.
- Desvinculación respetuosa: cuando la actividad voluntaria sobrepasa las capacidades físicas o emocionales de las personas es necesario parar (durante un tiempo) y retomar el voluntariado cuando se esté en disposición para ello. Hablar con las personas responsables, exponer la situación y colaborar para que la salida del proyecto no genere un perjuicio. Ayudar en la transición y/o formación de nuevas personas y mantener el contacto si así se desea por ambas partes.




